viernes, abril 15, 2011

35 años después, preso.

Alfonsin tuvo el coraje de llevar a los militares al banquillo de los acusados.

En el “Juicio a las juntas” (1985), los principales responsables del Golpe cívico militar de 1976 fueron inmediatamente privados de su libertad.

Lamentablemente las leyes de “Punto Final” (1986) y “Obediencia debida” (1987), del Gobierno de Alfonsin, impidió enviar a juicio al resto de cómplices de la triste historia de 1976 al 83.

Con estás leyes se impedía detener, por ejemplo, a Alfredo Astiz, entre tantos otros macabros personajes, pero de escalafón inferior en el ámbito militar, pese a las sobradas pruebas de delitos de Lesa humanidad.

Luego vino Menem. Una de sus primeras medidas de Gobierno fue dejar sin efecto las condenas que surgieron en el juicio a las juntas. En 1989 y 1990 anuncia los indultos que permitió dejar a todos libres, sin pena ni castigo, a los máximes responsables del golpe de Estado de 1976.

La impunidad fue máxima en la década de los Noventa. Caminando por recoleta podías cruzarte con Videla o Astiz, paseando el perro o tomando un helado, gozando de los derechos de todo ciudadano. Acá no pasó nada. No se mira para atrás, pese a que abuelas, madres, hijos, familiares, colegas y amigos, no dejaban de llorar los desaparecidos.

En 2003, en el primer año de Gobierno, el Dr. Néstor Carlos Kirchner deja sin efecto los indultos como también las leyes de punto final y obediencia debida.

Con los años, la corte suprema de justicia declara la inconstitucionalidad de los indultos de Menem (2007), además que avala la anulación de las leyes de "Punto Final" y "Obediencia Debida".

En este nuevo escenario, una catarata de juicios empezaron en Argentina sobre todos los responsables de la última dictadura, pero por primera vez, desde el primero al último. Como nadie puede ser dos veces sentenciado por el mismo hecho delictivo (es un derecho constitucional), ninguno de los máximes responsables fue inmediatamente a la cárcel nuevamente.

Igualmente las aberraciones realizadas en los años de dictadura fueron infinitas, o mejor dicho, no menos de 30.000, lo cual no tardaron en empezar a caer las nuevas causas judiciales que permitía enjuiciarlos, a algunos nuevamente, a otros, por primera vez. A fin de 2010, exactamente el 23 de diciembre de 2010, se conoce la sentencia a Videla, por delitos de Lesa humanidad. Videla actualmente está en cárcel común.


Caen los responsables y caen los cómplices,


Dr. Néstor Carlos Kirchner, donde quieras que estés, 30.000 veces gracias.

Larry

1 comentario:

Anónimo dijo...

Perdón, pero me parece claro que no son 30.000. Ya G. Fernandez Meijide (alguien que no puede ser acusada de facho ni nazi) dijo que eran algo menos de 9.000. Y por supuesto no se restan los que finalmente aparecieron... Igualmente esta bárbaro que se pudran estos en la cárcel, pero después no lloremos cuando se pudren otros, no digamos que las cárceles no son para castigo, ni le otorguemos prisión domiciliaria, ni hablemos de la santidad de los principios penales básicos como la irretroactividad de la ley penal o de la aplicación de la ley penal más benigna. No es honesto intelectualmente saltar de vereda cuando conviene.
Y podrían meter preso a algún Firmenich, Vaca Narvaja, Perdía etc. esos que declaman a viva voz que no se arrepienten de nada y que arrastraron a miles de idealistas a la violencia política y encima fueron traidores de sus propios compañeros.
De cualquier modo, se van a morir pronto, graciadió.
Dagny