martes, diciembre 22, 2009

FIEL: La Pobreza alcanza al 23,1% de la Población

No puede decirse que Fiel sea una institución en línea con el Gobierno. De hecho, es claro que desde el primer día FIEL está de la vereda de enfrente.

Se enorgullecen por no tener nada que ver con este Gobierno, de la misma manera que se enorgullecen por haber defendido la época dorada de los años 90. Sus textos defendiendo y promoviendo las virtudes de las privatizaciones, flexibilización laboral, apertura económica, inflación cero, entrada de capitales para financiar los déficit y la mar en coche están a disposición de cualquiera en cualquier biblioteca económica.

Esa misma institución acaba de publicar que su estimación de la pobreza es del 23% de la población en el primer trimestre de 2009. No sólo eso, sino que destaca su descenso durante todo el 2008.

Anecdótico la tapa de Clarín cuando apoyado en un informe de la UCA se animó a decir que la población por debajo de la línea de pobreza era del 40%

Llamativo la diferencia con las estimaciones privadas. Que rondan el 30% para 2009. Incluso desde el oficialismo se deja entrever ese número.

Pero Fiel estima la pobreza en 23%. Equivalente a 9,3 millones de personas de un total de 40 millones.

Me pregunto si esto será tapa de clarín mañana?

Larry

Link al Informe de Fiel.


lunes, diciembre 21, 2009

ZONCERAS ECONOMICAS: "El único país que tiene universidad gratuita"

Por Ruben Telechea (Profesor de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora)
(publicado en pagina12)

Otra zoncera escuchada habitualmente se basa en que el sistema de financiamiento de la educación superior empleado “en todo el mundo” consiste en aplicar aranceles para que las universidades se autofinancien. A su vez, este esquema se debe complementar con una importante política de becas para aquellos que no pueden pagarlos, con recursos provenientes de los aportes que abonan los más pudientes.

Esta aseveración incluye varias falacias: en primer lugar, los datos recopilados demuestran que en una gran cantidad de países el sistema es semigratuito (existe algún arancel anual que sirve para hacer frente a una porción pequeña de los gastos), como en Francia, Colombia, Rumania, Ecuador, Túnez, Honduras, Suiza, Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Italia, Panamá, Egipto. Mientras, en muchos otros es directamente gratuito, con casos tan disímiles como Alemania, Brasil, Cuba, Finlandia, Uruguay, México, Venezuela, Noruega, Perú, Islandia. Además, en la gran mayoría (incluso en aquellos países donde el arancel es relativamente alto), el monto recaudado cubre sólo una parte mínima del presupuesto. En promedio la porción presupuestaria cubierta con los pagos hechos por los alumnos se ubica en un rango que va de 10 a 20 por ciento del total. El máximo es Corea, donde ronda el 40 por ciento. En Estados Unidos, entre 20 y 25 por ciento.

La otra zoncera es la que dice que un régimen arancelado se complementa con becas y subsidios para ayudar a los menos pudientes: también se demuestra que en muy pocos lugares este sistema funciona adecuadamente. Trabas burocráticas y restricciones financieras hacen que en la mayoría de los países esto se encuentre más cerca de la enunciación de deseos que de la aplicación efectiva.

Por último, se debería agregar otro argumento usualmente escuchado: como lo que falta es sólo una parte del presupuesto, resultaría adecuado que se establezca un arancel que sea bajo, de manera que esos ingresos sean complementarios con los aportes que realiza el Estado, de modo tal que se logre la cifra necesaria para el funcionamiento de estas instituciones sin resentir fondos estatales que pueden ser asignados a otras cuestiones. Lo que se debe comprender es que los hechos y circunstancias vividos a lo largo de la mayor parte de la historia argentina son demostrativos de que si en algún momento se comienza a incluir el pago por parte de los estudiantes entre los conceptos que financian la educación superior, aunque a esto se lo presente como una contribución voluntaria y/o mínima, con el paso del tiempo el Estado irá disminuyendo gradualmente los aportes que le corresponden para hacer frente a otras obligaciones. De esa manera, con el transcurso de los años, las universidades se encontrarán nuevamente desfinanciadas, debiendo recurrir necesariamente al aumento de los aranceles como modo de sobrellevar la situación. Por ello, transcurrido un tiempo esto se traducirá en altas cuotas que no harán más que profundizar la brecha existente entre jóvenes de altos y bajos ingresos. Quienes manifiestan que el sistema, tal cual como funciona en estos tiempos, tiene rasgos de inequidad, no reconocen que si se lo cambia, en realidad va a generar un proceso mucho más desigual que el supuestamente existente en la actualidad.

Una perlita de FIEL: en el documento Una educación para el siglo XXI – Propuesta de reforma, ese centro neoliberal propugna la eliminación total del presupuesto universitario del gasto público en cualquiera de sus jurisdicciones. O sea, nada de aportes. Aquí puede terminarse cualquier análisis que le otorgue un grado de seriedad al trabajo, porque como ya fue dicho, en ningún país del mundo la universidad se autofinancia. Hasta los regímenes más liberales aceptan que el Estado debe hacer frente a la mayor parte del presupuesto necesario para educación superior.

miércoles, diciembre 16, 2009

Post de Fin de Año

Este año los chiflados estamos en deuda. Hemos dejado al pobre de Larry más solo que Adán en el Día de la Madre.

Pero bueno, aquí estamos para cerrar este año con un post de análisis de lo que fue el 2009 económico, más algunas consideraciones “de fondo” con vistas hacia el futuro.

La Confianza, ese Bien de Capital intangible

En realidad no hay que meterse a hacer mucho análisis con las variables macro, ya que según mi punto de vista es indudable que este año la crisis mundial pegó mucho más en Argentina que en otros países de la región debido al factor Confianza.

Sumado a la arraigada creencia popular de que estamos destinados a “una gran crisis cada más o menos 10 años”, tuvimos una decepcionante conducción que hizo de todo como para ahuyentar cualquier resto de Confianza (INDEC, el impresentable de Moreno, la testarudez en la relación con el campo, etc.).

Y fue así que tuvimos una inexplicable fuga de ahorros que nos desangró durante la mayor parte del año, sin ninguna razón lógica que realmente lo justificara, excepto la falta de Confianza, claro.

Sin este asunto del factor Confianza, hubiésemos tenido un recorrido similar al de Brasil, con a lo sumo dos trimestres de queda para luego retomar la senda de crecimiento robusto.

El otro día, después de mucho tiempo sin leer blogs, entré a lo del amigo Elemaco, que en representación de muchos de nosotros, nos expresaba su envidia para con nuestros socios brasileños. ¡Qué confianza que le tienen a su líder, que ya está llegando al 80% de imagen positiva! ¡Qué confianza que le tienen los inversores!, que se agolpan para ingresar como sea al mercado verde-amarelho, cuán adolescentes histéricas a recital de Luis Miguel.

Parecería entonces que el tema de la Confianza se agota exclusivamente en cuestiones referidas al accionar del gobierno. Pero si nos seguimos guiando por el ejemplo resultante de la comparación Argentina – Brasil, veremos que también hay otro tipo de Confianza, que cala muchos más hondo…

Porque Brasil siempre le tuvo Confianza al desarrollo de su industria en general, tanto como la Confianza que le tuvo al desarrollo de su agroindustria en particular. Así tenemos que se ha convertido en uno de los principales productores de carne, de pollo o de soja, pero también es uno de los principales productores automotrices, o de máquinas herramienta, o fabrica y exporta exitosamente aeronaves… Siempre fueron consistentes con su desarrollismo industrial: protegieron cuando habían que proteger, cuando tomaron deuda externa la invirtieron en aumentar la capacidad productiva (y no en bicicletear en la timba financiera), fueron levantando barreras proteccionistas de a poco, ordenadamente, sin prisa pero sin pausa (y sobre todo con mucho apoyo desde el Estado en general y del BNDES en particular) para que el complejo industrial hasta allí logrado fuera aprendiendo a competir y a ser más eficiente… todo con mucha CONFIANZA de que los resultados llegarían en algún momento. Y hoy en día lo tenemos como una potencia industrial, todo gracias a la CONFIANZA que se tuvo en el proyecto, lo que permitió darle continuidad en el tiempo.

¿Y nosotros? Por el contrario… Siempre estuvimos llenos de profesionales (sobre todo economistas) cipayos de las Ventajas Comparativas Estáticas, que nunca han dejado de tenerle prejuicio al proyecto de una industria nacional con posibilidades de competir exitosamente. Y cuando en alguna época estábamos más o menos bien encaminados en ese sentido, vinieron los profesionales de mentes colonizadas para aplicar el proyecto Neoliberal, tema del cual ya hablamos extensamente, para destruir los esfuerzos acumulados durante muchos años.
O sea, nunca tuvimos esa Confianza basal en nuestro propio proyecto de desarrollo económico que sí tuvieron y tienen en Brasil. Por lo tanto, no sólo es un tema relacionado a los Gobiernos.

Pero como ya se acercan las Fiestas, “época de Paz y Esperanza”, quería dejar algunos ejemplos concretos que demuestran que vale la pena tener Confianza en nuestro proyecto de industria nacional.

Ejemplos para tener Confianza:

- Invención de una cosechadora de aceitunas

- Diseño de avanzada de juguetes argentinos

- Investigación y Desarrollo en industria farmacéutica

- La nueva pick-up de VW sale desde Argentina

- Maquinaria agrícola para el mundo

- Ingeniería genética desde la Universidad Pública

- Científicos que son un orgullo

- Nanotecnología nacional

Como ven, es bien variadito el menú.

El milagro del INVAP

Para cerrar esta lista de ejemplos que muestran y demuestran que “podemos”, haremos breve mención al INVAP.

No sé si muchos lo conocían. El INVAP es una empresa estatal dedicada al desarrollo de tecnología de avanzada en varios campos. Para ver más, ingresar aquí.

Había sido noticia cuando hace no mucho exportó a Australia un reactor nuclear 100% argentino.
Hoy en día también es noticia, ya que según esta nota el INVAP ganó una licitación para construir otro reactor en Holanda por un total de 350 millones de euros (500 millones de dólares), aunque todavía no se terminó de anunciar debido a las dificultades financieras de ese país, producto de la crisis.

En la licitación superó a competidores de países mucho más desarrollados: Francia, Korea y de la propia Holanda. Realmente extraodinario… Todo un ejemplo vigente de que con trabajo duro y constante, más apoyo estatal, y sobre todo con la debida CONFIANZA en proyectos serios de largo alcance ES POSIBLE ser algo más que un mero plantío de soja.

Conclusión: “Es la Confianza, estúpido”

Si en un campo científica y tecnológicamente tan complejo, como lo es la industria de la energía nuclear (por tomar sólo un ejemplo), podemos superar a países como Francia, Holanda o Corea, ¿por qué entonces otras ramas de nuestra industria no pueden ser al menos tan competitivas como las de esos países? ¿Qué lo impide?

¿¿No alcanzan todos estos ejemplos demostrativos para convencerse y tener CONFIANZA de una vez??

Es difícil… las mentes de muchos de nuestros profesionales (sobre todo economistas) están colonizadas por ideas de Ventajas Comparativas Estáticas, que son emanadas precisamente desde países centrales que durante toda su existencia se han defecado en ellas. Toda una hipocresía de su parte, como ya habíamos visto alguna vez.

Pero bueno, no hay que rendirse. Hay que instar a los profesionales a que tomen acciones para auto-descolonizar sus mentes (porque inteligencia no les falta, no me caben dudas), y que tengan Confianza de una vez.

Feliz 2010, y a tener Confianza…

lunes, diciembre 14, 2009

El Futuro de YPF: ¿Argentina, Brasil o China?

¿Como saldrá la recompra de YPF? ¿Quién le hará el juego a la derecha? Donde se pondrán Pino y la UCR en este caso?

Los votos en contra cantados son macri y el ARI.

El voto de Pino lo pongo en duda hasta con esto, su actuar los últimos meses es un verdadero ejemplo de cómo ser funcional a la derecha.

Y El voto de la UCR?. Serán capaz de no reconocer su pasado, con tal de votar en contra del oficialismo?
De la nota: El presidente del Bloque de diputados radicales, Oscar Aguad (UCR-Córdoba), destacó que la crisis energética revela que “el Gobierno carece de un plan de desarrollo económico y social”, pues para ello son indispensables dos variables: inversiones y energía”. “Sin energía no hay industria, sin industria no hay Nación”.

Propuesta Larry: comprarla en un bono en moneda local. Favor con favor se paga.

viernes, diciembre 04, 2009

Flexibilidad cambiaria y acumulación de reservas en América Latina

Por Roberto Frenkel y Martín Rapetti (ITF)

En condiciones de inflación baja, como ha sido el caso de las mayores economías de América Latina (AL) desde finales de los años 90, las políticas cambiarias aplicadas han mostrado que la flexibilidad es altamente valorada. Es comprensible, la ausencia de compromisos con relación al tipo de cambio nominal (TCN) provee de flexibilidad a la economía para ajustarse a los shocks externos sin generarle costos de pérdida de reputación a la autoridad monetaria. La ausencia de compromisos también elimina incentivos a los especuladores a apostar en el mercado cambiario en una sola dirección.

Por otro lado, en sus elecciones de cartera entre activos y pasivos domésticos y externos los agentes deben asumir el riesgo cambiario. Consecuentemente, puede esperarse una menor exposición de las carteras a las variaciones del TCN y una menor fragilidad de los sistemas financieros frente a shocks externos.La ausencia de compromisos con respecto al TCN no debe entenderse como sinónimo de flotación pura. Por el contrario, este último régimen cambiario no es el que exhibe el menor grado de compromiso. En la flotación pura, así como en la flotación administrada, la autoridad monetaria no establece compromisos con relación al nivel del TCN. Sin embargo, en la flotación pura la autoridad monetaria se compromete a no intervenir en el mercado de cambios y dar lugar a que el TCN sea determinado exclusivamente por las fuerzas del mercado.

Un régimen cambiario de flotación administrada es más flexible porque le permite también a la autoridad monetaria intervenir cuando lo considera necesario. Este grado de libertad adicional parece ser altamente valorado por los bancos centrales de AL, ya que en la búsqueda de flexibilidad cambiaria ninguno de ellos adoptó un régimen de flotación pura. Esto incluye no solamente a los que declaran practicar la flotación administrada, como el banco central de Argentina, sino también a los bancos centrales de países que adoptaron regímenes de flotación con “inflation targeting” (FIT) (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú). Los beneficios del régimen de flotación administrada residen en que éste provee de la misma flexibilidad para absorber shocks inesperados que un régimen de flotación pura, mientras que da lugar también a que la autoridad monetaria intervenga en el mercado cambiario e influya en la determinación del TCN.

En los países en desarrollo esta opción es más apreciada que en los desarrollados, porque los efectos potenciales de los flujos de capital sobre el comportamiento del TCN son mayores y por la mayor importancia del TCN y del tipo de cambio real (TCR) en la determinación de otras variables nominales y reales. La preservación de la capacidad de intervenir en los mercados cambiarios e incidir en la determinación del TCN por parte de los bancos centrales de los países en desarrollo puede tener dos motivaciones: 1) para reducir la volatilidad y evitar la desalineación del TCN y 2) para inducir su tendencia.

Los regímenes de flotación administrada en AL han estado acompañados de una sistemática y masiva acumulación de reservas. Esto no ha sido una peculiaridad de la región sino un rasgo común entre los países en desarrollo en el período posterior a las crisis asiáticas. La literatura ha sugerido dos explicaciones principales a este comportamiento: el enfoque de la precaución y el enfoque del objetivo mercantilista. Ambos están enraizados en las diferentes motivaciones para influir en el TCN mencionadas arriba. El enfoque del objetivo mercantilista propone que la acumulación de reservas tiene el objetivo de preservar un tipo de cambio real competitivo y estable (TCRCE), utilizado para promover las actividades comerciables. Por otro lado, el enfoque de la precaución sugiere que los países acumulan reservas para reducir la volatilidad y también para evitar movimientos importantes y prolongados del TCN en una dirección (depreciación o apreciación).

Entre los países más grandes de AL, Argentina es el ejemplo más transparente de acumulación de reservas con objetivo mercantilista. En cambio, consideramos erróneo atribuir la acumulación de reservas de los países que practican los regímenes FIT a ese objetivo. En nuestra interpretación, su conducta ha sido preventiva y debe inscribirse en el motivo precaución. ¿Por qué debería un país acumular reservas con motivos precautorios? Después de la secuencia de crisis cambiarias y financieras de los años 90, la mayor parte de los economistas y funcionarios de gobierno dan por sentado que los flujos de capital pueden tener efectos desestabilizadores sobre los tipos de cambio. Estos efectos pueden tomar varias formas. Los movimientos de capital pueden imponer una volatilidad de corto plazo excesiva, o generar importantes y prolongados desalineamientos del TCN con respecto a sus niveles de “equilibrio fundamental”.

Los bancos centrales podrían aspirar a reducir la volatilidad excesiva para brindar a los agentes locales un sistema de precios relativos más estable y facilitar la asignación de recursos. La lógica detrás de la prevención de desalineamientos importantes con respecto a los niveles fundamentales es fácilmente comprensible, ya que éstos han venido acompañados usualmente de altos costos económicos. Con relación a este último punto es importante resaltar que la prevención se refiere tanto a los casos de depreciación excesiva (overshooting) como a los de apreciación excesiva (undershooting).

Los análisis de la acumulación de reservas con motivos precautorios se han concentrado típicamente en el primer caso y han pasado por alto el segundo. Para prevenir corridas contra la moneda local los bancos centrales necesitan disponer de un cierto monto de reservas en moneda internacional. ¿Cuál es el nivel óptimo de esas reservas? Han sido sugeridos diversos criterios. Los más difundidos indican que las reservas deberían ser al menos iguales a la base monetaria, M2, la deuda externa de corto plazo, o 10% del PIB. En última instancia, el propósito de estos criterios es proporcionar un indicador para una variable no observable: el volumen de reservas que el público considera suficiente para que el banco central determine el TCN.

Si este criterio es satisfecho, esto es, si el público cree que el banco central tiene reservas suficientes para satisfacer la demanda privada al nivel del TCN vigente, apostar a una devaluación no resulta rentable. Dado que el nivel óptimo de reservas es incierto, los bancos centrales tienen incentivos para acumular reservas por arriba de los indicadores convencionales mencionados. Sin embargo, aún considerando este sesgo a la sobreacumulación de reservas, muchos estudios han mostrado que la acumulación ha sobrepasado por mucho lo sugerido por los mencionados indicadores, particularmente en los países asiáticos.

¿Debería interpretarse esto como una indicación de que la acumulación de reservas está impulsada por motivaciones distintas que la prevención, por ejemplo, por estrategias mercantilistas? No necesariamente. Los indicadores convencionales de reservas precautorias óptimas especifican el nivel de reservas requerido para prevenir un ataque especulativo o overshooting. Una vez alcanzado este nivel (más un monto adicional debido a la incertidumbre) los bancos centrales no necesitarían seguir acumulando reservas para prevenir los efectos potenciales de un sudden-stop.

Sin embargo, si en esas circunstancias los países enfrentan un voluminoso influjo de capitales que empuja el tipo de cambio a niveles de apreciación excesiva, los bancos centrales se verían forzados a intervenir para prevenir esos efectos. La acumulación adicional de reservas que resultaría de estas intervenciones llevaría los niveles de reservas por arriba de los niveles óptimos, pero también estaría motivada por la precaución. En este caso, los bancos centrales acumularían reservas para prevenir un undershooting del tipo de cambio.

Las presiones a la apreciación excesiva que enfrentaron desde 2003 los países de AL que practican regímenes FIT los indujeron a acumular reservas, no para preservar un TCRCE sino para prevenir el undershooting de los tipos de cambio. Este parece ser especialmente el caso de Brasil, Chile, Colombia y México. Sus regímenes cambiarios fueron principalmente orientados a lograr objetivos de inflación baja, pero evitando que los TCR tomaran trayectorias insostenibles en ambas direcciones. Las intervenciones en los mercados cambiarios fueron útiles para evitar devaluaciones excesivas en el período 1999-2002 y apreciaciones excesivas en el período 2003-2008. Pese a esas intervenciones, el TCR en esas economías tendió a ser más volátil y proclive a la apreciación de lo que cabe esperar en un país que sigue una estrategia de preservación de un TCRCE, como Argentina entre 2003 y 2008 o Chile en el período 1985-1995. El caso de Perú es más difícil de clasificar. Su régimen de flotación administrada ha tendido a mantener estable el TCR, pero no a un nivel particularmente competitivo.

La política cambiaria peruana tiene incentivos semejantes a los de los otros países que practican FIT, pero su flotación administrada con intensa intervención en el mercado ha estado también orientada a preservar la estabilidad de su sistema financiero doméstico altamente dolarizado. La acumulación de reservas en AL ha probado ser útil. Pocas dudas caben que las voluminosas existencias de reservas, conjugadas con la mayor flexibilidad de los TCN, fueron elementos esenciales para los bancos centrales en el manejo de los impactos de la crisis financiera internacional de 2007-2008. A pesar de la evaluación escéptica de muchos analistas y de la posición adoptada por el FMI, después de esa experiencia sería una tarea muy difícil convencer a los bancos centrales de las ineficiencias de la acumulación de reservas.

miércoles, diciembre 02, 2009

Una presión política suicida

Por Alfredo Zaiat

Varios de los miembros de la actual conducción de la Unión Industrial Argentina dicen que saben quién era. Otros directamente ocultan su ignorancia entre la ostentación de las carreras de autos y la sobreactuación de fidelidad a grupos de medios. Todos ellos tienen la oportunidad de rescatarlo del olvido para no repetir el poco digno papel de liderar una entidad industrial subordinada a un modelo agroexportador, hoy expuesto en la trama multinacional sojera representada políticamente por la Mesa de Enlace. Marcelo Diamand, empresario fundador de la firma de artículos electrónicos Tonomac, fue un lúcido pensador de la realidad económica y también participó en la vida interna de la UIA. Sus trabajos pueden servir de guía para los industriales que no quieren caminar hacia el precipicio de la mano de informes económicos con sus respectivas recetas ortodoxas, con el respaldo político de la restauración conservadora, que hoy impulsa la dirigencia encabezada por Héctor Méndez, Techint y Arcor (AEA).

Los conceptos fundamentales de Diamand están reunidos en un famoso ensayo que publicó en 1972 en la revista Desarrollo Económico, con el título “La estructura productiva desequilibrada. Argentina y el tipo de cambio”. El primer párrafo de ese documento adquiere hoy una vigencia notable. Es un poco extenso, pero vale la pena leerlo con dedicación. Diamand escribió: “En el transcurso de los últimos años hemos insistido en que la incapacidad del país de salir de su estancamiento y las recurrentes crisis de las que padece se originan en un divorcio entre las ideas de la sociedad argentina y la realidad. Dichas ideas se derivan de las teorías económicas tradicionales y se basan en propiedades de las estructuras productivas de los países industriales, muy diferentes a las que tiene un país exportador primario en proceso de industrialización como la Argentina. Sin embargo, se aplican obstinadamente, sin que la sociedad se percate de que ni las ideas ni las prioridades operativas que surgen a partir de ellas corresponden a la realidad. Como resultado de la desorientación resultante, la mayor parte de los sectores de actividad económica no tiene ni idea de cómo defender sus intereses e incluso algunos de ellos ejercen sistemáticamente una presión política suicida, totalmente contraria a ellos”.

A esta altura, luego de haber apoyado las políticas de desestructuración productiva de Alfredo Martínez de Hoz, durante la dictadura 1976-1983, y las de Cavallo-Menem, en los noventa, no debería sorprender el retorno de concepciones neoliberales a la UIA. Es cierto lo que dijo Méndez respecto de que no se trata de posiciones oficialistas u opositoras, sino que lo relevante se encuentra en el recetario que propone la UIA. Es el vulgar y conocido “menos Estado y más mercado”. Además, suma críticas a la intervención pública en el mercado, rechazos a los subsidios cuando son para la población no así para sus inversiones, el reclamo gasesoso de “seguridad jurídica”, el repudio al incremento del intercambio comercial con Venezuela que beneficia a decenas de pymes, la presión para frenar aumentos salariales y la exigencia de disminuir impuestos, privilegiando la rebaja de las retenciones a las exportaciones agrarias. Ese desvarío ideológico de los grandes industriales en contra de la propia base material de su sector explica en parte el sendero de frustación económica del país, que lo refuerzan rodeados de líderes políticos y economistas responsables de los fracasos de las últimas décadas.

Los actuales dirigentes de la UIA logran destacarse: no es sencillo encontrar empresarios en la región que desfilen con el vestido de algo parecido a lo que puede denominarse burguesía nacional, pero que expresan con prodigiosa transparencia que por sus venas circula sangre rentista y aspiraciones de grandes productores agropecuarios.