lunes, agosto 31, 2009

Un mundo sin periodistas

Un mundo sin periodistas

por Marcos Novaro (el agente de CIPOL), 30 de Agosto de 2009

Un mundo sin periodistas. Así se titulaba el libro que Verbitsky publicó hace más de una década cuando combatía contra los atropellos menemistas contra su gremio. No podía prever entonces que semejante título iba a caer como anillo al dedo para quien ahora es la luz de sus ojos, una presidenta obsesionada con terminar con las mediaciones entre su voz y la opinión pública. El kirchnerismo suele decir que su problema son las empresas, y en particular las “monopólicas”, y no los periodistas. Pero hay suficiente evidencia como para dudar de esa distinción. El único pulpo mediático que molesta a los Kirchner es uno que no esté dispuesto a forzar a sus empleados a vender una imagen benéfica del matrimonio, a cambio de favores comerciales, lo que significa en los hechos desde 2007, perder audiencia y credibilidad, es decir su propia razón de ser a largo plazo, para llenarse transitoriamente los bolsillos. Algo que cada vez más ha dejado de ser una ecuación tentadora para los empresarios de medios, y por añadidura para los periodistas.

¿Cuál es, en este marco, el significado y la repercusión esperable del proyecto oficial de radiodifusión? Para considerarlo, advirtamos ante todo que el mismo tiene dos objetivos fundamentales, polarizar el campo político entre “innovadores” y “conservadores”, izquierda y derecha, y avanzar en el control gubernamental de los medios. De lo que se desprende una primera recomendación a seguir: conviene evitar las visiones simplistas, despolarizar el debate, no dramatizar las cosas ni emblocar a santos y réprobos, y medir desapasionadamente las consecuencias esperables en relación a lo que realmente importa, la libertad de prensa.

A este respecto, no caben dudas de que se trata de un mal proyecto: abre la puerta para el control de los contenidos al fijar límites a lo que cada empresa puede emitir como producción propia, producción nacional y producción extranjera y cosas por el estilo que no se intentaban desde tiempos de la dictadura; fuerza a muchos grupos empresarios a desprenderse de parte de sus licencias y licencias en un plazo perentorio, es decir, a malvender; la revisión de licencias fijada cada dos años alienta la desinversión y pone a todos los actores a merced de decisiones administrativas; fija tercios de participación extremadamente rígidos y que, sobre todo en el tercio de las “ongs” y los sindicatos (considerados absurdamente como equivalentes a universidades), se presta para todo tipo de manipulaciones, a favorecer a testaferros, a generar una fuerte desventaja entre los partidos, a los que se prohibe manejar medios en forma directa; crea instancias reguladoras de lo más imprecisas como las audiencias públicas, los “criterios de idoneidad” necesarios para acceder a licencias o las “localizaciones” con las que se determinará la superposición de frecuencias; mete en el paquete la televisión por cable de lo que derivará en un descomunal daño a los actores locales a favor de las señales extranjeras; facilita el ingreso de las telefónicas en contra de la pretendida meta de desconcentrar los medios. Es posible que algunos de estos problemas se reparen en el curso de una negociación, que se prevé de todos modos tan acelerada que es muy difícil imaginar que vaya a ser suficientemente pluralista y representativa.

Ante todo esto, la oposición se debate entre adoptar una actitud de principio, quitarle completamente legitimidad al trámite de la ley y prepararse para derogarla dentro de unos meses o en el peor de los casos, un par de años, o forzar una ruptura del bloque oficialista planteando propuestas alternativas y una discusión artículo por artículo. La primera actitud equivaldría a hacer lo que es habitual en Venezuela: la oposición niega legitimidad a todo lo que hace el régimen y éste la ignora, el sistema político queda así bloqueado hasta que una crisis general del gobierno lo destrabe. La segunda corre el riesgo de terminar igual que en el entrevero del diálogo, o peor aún, de la discusión de las facultades delegadas: el oficialismo cede muy poco a sus aliados que la van de opositores ambiguos (el SI y cía), y se sale con la suya. Podría concluirse que, puestos ante la inevitabilidad de una derrota, conviene al menos deslegitimarle la victoria al gobierno. Puede ser. Pero en cualquier caso conviene no derivar de ello que la Argentina en que vivimos, en transición hacia un nuevo gobierno, puede replicar los problemas del chavismo.

Ante todo, porque cabe dudar de las conclusiones que se suele extraer de la enumeración de objeciones que merece el proyecto oficial: que de su aplicación resultará la destrucción del reino de la libertad de prensa que existiría en el país, y un avance amenazante del control oficial sobre la opinión. Esto es por lo menos exagerado. En primer lugar, porque los Kirchner no son Chávez (ni Perón), ni Mariotto es Apold: no porque no quieran, sino porque les falta mucho para poder imaginar siquiera adquirir un control sobre la opinión como la de esos a quienes emulan. Recordemos que no lograron bloquear el sistema político, como en esos otros casos, sino consumir buena parte de su capital político cuando polarizaron en el conflicto del campo y en las recientes elecciones. Aun en el caso de que logren hacer aprobar la ley, y luego superar, en el escaso tiempo que les queda, la infinidad de barreras judiciales que los afectados razonablemente interpondrán, lo que resulte de ello puede distar y mucho de lo que ellos sueñan: ampliar el sistema de medios adictos de que ya disponen (Canal 7, radio nacional, Página 12, el grupo Spolky y demás) de muy poco puede servirles en su actual estado de aislamiento. Si ya les sirvió de muy poco cuando tenían logros que mostrar, popularidad y credibilidad, pensar que les va a servir ahora que carecen de todo ello es dar por el pito más de lo que el pito vale.

Además, conviene no sobrevalorar el sistema de medios que eventualmente resultaría afectado, y que dudosamente pueda ser descrito como el reino de la libertad de expresión. No sólo en el caso de Clarín, cuyo debilitamiento como grupo económico incluso puede que lo estimule a mejorar como empresa periodística y cultural, terrenos en que sus falencias se fueron agravando a medida que progresaba su suerte como inversor. Algo similar podría suceder en ciudades del interior, muchas de ellas sometidas actualmente a monopolios mediáticos estrechamente vinculados con la política local: puede ser que surjan en torno suyo actores más dependientes del gobierno nacional, vía lealtades ideológicas, recursos, o testaferros, o todas esas cosas a la vez; pero al menos esa competencia sería mejor que nada. Por otro lado, es difícil imaginar que una red así creada vaya a poder sobrevivir al declive indetenible del poder kirchnerista, y puede preverse que algunas de las criaturas pergeñadas por éste no tardarán en abandonarlo, si realmente pretenden seducir a la audiencia: el pluralismo no es una meta sincera de los K, pero involuntariamente podría terminar resultando de su afán por dañar a los poderes que no se le someten.

17 comentarios:

Fede M dijo...

Somos víctimas de la falta de pluralismo comunicacional, Shemp. ¿Porque no habríamos de promocionarlo? Y de pronto dejará de haber periodismo? Hoy tenés una situación en la cual no hay forma de que los medios de desinformación tenga verdadera competencia. No hay dónde elegir. Todo periodista responde a su empleador cuyo poder disuasivo crece conforme controla la mesa chica de los 2 o 3 grandes grupos. ¿Qué pasa con el periodista que piensa distinto qué clarín? ¿A donde va? Hoy el que piensa distinto que el gobierno, ya se sabe, tiene espacio asegurado en cualquier lado, pero, y el que piensa a favor?
Otra cosa, realmente para un Kirchnerista, es una alegría que aún los que se nos oponen opinen que después de estos 2 años que restan de Cristina, vamos a seguir gobernando. Porque, tal como lo plantea la Ley, sólo en 2 años se empezará a aplicar por las necesarias adaptaciones que deben hacer los medios. Si ya vaticinan que tendremos el poder de asignar las frecuencias discrecionalmente, es porque cuentan con información invalorable: después del 2011 volveremos a gobernar.

desvinchado dijo...

Hay que avisarle a Marcos que el postkircherismo fue un movimiento politico efimero

Contradicto de San Telmo dijo...

Flojito, Shemp, muy flojito. Para leer posts como este mejor leo a Roa o a Kirschbaum en el clarinete.

Tendrías que poner un cartelito al principio que nos evite los 7 minutos de lectura: "Post visceralmente antioficialista. No busque aquí racionalidad ni argumentos".

A levantar puntería, chifladito.

Joe dijo...

Bueno Shemp, tengo que coincidir con comments anteriores. Mucho rodeo para no ternimar diciendo practicamente nada. Cual es la contra - propuesta? La industria de medios tienen una tendencia natural a la oligoplizacion. Es logico que el Estado deba intervenir con medidas, ademas de ser el que reparte los espacios. Es inevitable. El tema es como hacerlo bien.

Se esperaba mas.

il postino dijo...

Joe,

el estado metiéndose a organizar la prensa....no hay forma de que salga bien, salvo que todavìa creas en los reyes y papa noel...no sale bien con ningùn gobierno, porque todo gobierno tiene una tendencia natural a intentar controlar a los medios opositores.....

Contradicto de San Telmo dijo...

La operación de contratar a Emilio Cárdenas para descalificar la posición del Relator Internacional de la ONU en libertad de expresión por parte de La Nación es una muestra cabal de dónde están los Reyes y dónde Papá Noel.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1152735 puede servir para dejar satisfechos a esos espíritus poseedores de esas visiones que se apegan tan acríticamente al discurso "ley K de control de medios opositores".

Disfruten con salud.

LauraGalletita dijo...

Primero quiero resaltar que este blog me ha gustado siempre por su pluralidad ideológica, y es por eso que me sorprende sobremanera que se haya colgado el cartelito de estar en contra de la ley de radiodifusión… realmente TODOS sus integrantes están en contra??? No lo creo.

Veo, y señáleme si me equivoco, que el trasfondo de su mensaje es Mercado más libre, Estado mas chico…

Ahora a lo posteado: El asunto de la ley de radiodifusión viene dando vueltas desde hace rato, y si bien el kircherismo lo tomó, no es un proyecto que haya nacido de ellos. Invito a que investigues eso. De todos modos, si hubiere sido de otro modo ¿hace diferencia? O hay que oponerse sistemáticamente a toda propuesta k porque sea k?
Ud dice que el gobierno intenta polarizar, cosa que creo difícil porque un tercio iría al Estado, otro a las empresas y otro al las ONG. La libertad de prensa no está amenazada. Por qué debería estarlo? Al contrario, quitándole poder a los monopolios que son funcionales a poderes e intereses privados, y dividiendo lo que llega a la gente en tres partes iguales es mejor y más pluralista la información. Ud dice que se dividiría entre izquierdas y derechas: ahora sólo se ve y ha visto la derecha mas recalcitrante y reaccionaria y de mucho no ha servido… y que se le quite a los partidos la posibilidad de manejar los medios es una maravilla!
No voy a ponerme a enumerar punto por punto, sino sólo le dejo el link con toda la información sobre la ley… y quienes la apoyan el link con toda la información sobre la ley… y quienes la apoyan.

Abrazo.

Larry dijo...

Laura, respecto a los carteles que los chiflados cuelgan al costado. La regla es simple, el que postea, cuelga (y borra) lo que quiera. Actúa como premio. Como dirían los economistas: reglas que incentivan al jugador dirigirse al equilibrio “bueno”.

En este blog se respira libertad, pluralidad, respeto y chifladuras... claro....

;)

Larry

il postino dijo...

Laura,
en qué otro país grande del mundo se otorga un 30% al Estado?

Si la ley viene desde hace tanto tiempo...y si el congreso actual claramente no representa la voluntad ciudadana actual EXPLICITAMENTE...por qué no esperar 90 dias (si sólo 90 días) y dejar que un COngreso mas representativo decida sobre el tema? Porque no hacerlo, me hace sospechar que se quiere imponer algo sin tener en cuenta a las minorías parlamentarias que serán mayorias en 90 días según la voluntad popular.....

Si esto lo hubiera hecho Menem, estaría mal. SI lo hace K, también. No entiendo esas varas morales flexibles según el color del poder. Esto es la operación miserable de un gobierno de adolescentes que solamente resultará en más quilombos apenas queden en minoría. AL total pedo, como todos los quilombos que arman debido a sus falencias emocionales y a su apetito de poder.

LauraGalletita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LauraGalletita dijo...

Larry: sobre todo chifladura! jejeje

Postino, Ya lo estaba extrañando!

Que no se use en otro país "grande" del mundo no me dice nada.
El congreso actual es representatvo porque así se lo eligió. Por qué esperar TRES meses? Acaso hay que parar al país durante tres meses porque el próximo congreso va a ser "mas" legítimo? Ese no me parece un argumento serio, discúlpeme.
Ud tiene sospechas? Bueno quítese las dudas y entre en el sitio donde se detallan uno a uno los puntos, y además se los compara con la ley anterior.

Si lo hubiera hecho, quién? No importa eso, Postino! Nos vamos a poner a suponer? Para qué? Sirve para analizar?: NO.
No son varas morales... si fuera así: por qué esperar tres meses para decidir? acaso cambia el color del poder (un color que le sipatiza mas)?

Sus últimas dos oraciones son apreciaciones personales que no tendrían la menor injerencia si discutiéramos con objetividad.

Un abrazo.

Pd: chicos, los números de la encuesta, o no dan correctamente, o no entiendo nada de encuestas (me tiro a lo segundo, pero por las dudas ya lo dije :p)

Mariano T. dijo...

Para qué quieren el 33% para el estado? Me parece injustificable.
Quién elige a l 33% de las ONG? Calificarán FAA o CRA, o AACREA o AAPRESID?
O serán las radios de las madres, de las abuelas, de las tías, de las sobrinas, etc.
Porque si tenés un canal de aire no podés tener ni siquiera un canal de cable?
El apuro de hacerlo ahora es para sacar una ley a medida.

Mariano T. dijo...

Y los que estan en contra del gobierno son básicamente los periodistas de prestigio. Del otro lado hay muy poco. En cantidad y calidad.

Nicolás dijo...

Me encantan los comentarios que hablan acerca de los "países serios" donde el estado no tiene el 33% de las frecuencias. Hablan como si la BBC, la TVE y otras cadenas estatales no existieran. En algunos de esos países no sólo el estado tiene más del 33% sino que hasta hace pocos años tenía la totalidad del espectro radiofónico,como en Suecia.
No sé si el antikirchnerismo vuelve estúpida a la gente o si la gente estúpida se hace naturalmente antikirchnerista, lo que si se es que si esta ley no sirve para tener un buen debate público acerca del país que queremos no creo que lo pueda hacer ninguna otra.

Contradicto de San Telmo dijo...

No sólo eso, Nicolás. Una estructura como la de propiedad de medios que detenta actualmente la Argentina, transportada a la Unión de Estados Socialistas de Norteamérica y sujeto a las regulaciones de la NTIA, no resiste 7 minutos. Y 6 son los que esos comunistas de la Secretaría de Comercio yankee necesitan para salir de su asombro.

Para su info, Nico, "periodistas de prestigio" es el nombre que se le da a los periodistas que tienen aire (o tinta, según el caso) en la Cadena Nacional de la Gente Linda y que lo pueden sostener gracias a ese comportamiento tan parejito y obsecuente.

El prestigiómetro es una máquina que está herrumbada en el 2do subsuelo del edificio de la SIP en Buenos Aires y nadie sabe bien como mierda hacerla andar.

Mariano T. dijo...

Nicolás, los soberbios imbéciles se juntan todos en el oficialismo? Menos mal que cada vez hay menos, la gente linda y fea no los aguanta más.
A mi el 33% me parece mucho acá y en Suecia, pero como vivo acá opino sobre acá. Con el 5% sobra. es mi opinión, con independencia de lo que hagan los suecos.

teh dijo...

soberbios imbeciles son los que se quedaron sin nafta en las rutas mariano...