En 1973 Pinochet derrocó al presidente Allende, y su calvario duró 17 años, hasta 1990. Pero la finalización de la dictadura no puso punto final al modelo económico que impuso mediante armas y genocidios, sino que prosiguió, e incluso se profundizó. Durante los siguientes 20 años de democracia, el conglomerado político llamado “la concertación” tomó como suyas las reformas de Pinochet y sin cuestionar la legitimidad de las medidas, no sólo las sostuvo sino que las profundizó.
El modelo económico que impuso Pinochet con rifle en mano, los argentinos lo conocen bien porque fue el mismo modelo que impuso de este lado de la cordillera otro grupo de genocidas como Videla y Martínez de Hoz.
Al margen del paréntesis radical, a principios de los 90 cuando la concertación de Chile se proponía sostener el modelo impuesto por Pinochet, en Argentina Menem y Cavallo buscaron finalizar el trabajo realizado por Videla y Martínez de hoz.
Cada uno con su idiosincrasia, pero las historias de ambos países son sumamente similares. En ambos cuando llegó la democracia continuaron el modelo económico que había impuesto la dictadura.
En Chile como en Argentina, Pinochet y Videla hicieron las reformas que imponía, financiaba, legitimaba y propiciaba EEUU bajo el Plan Condor, reformas hoy mundialmente conocidas como “el consenso Washington”. Así como EEUU financió a guerrillas para impedir la llegada del comunismo en medio oriente y otros países del Asia para quedarse con sus recursos naturales, en el patio trasero también financiaron guerrillas para que primen, mediante armas, las ideas liberales.
El llamado neoliberalismo, en resumen busca quitar toda injerencia del Estado en la economía. Si bien existe fundada teoría liberal que lo justifica, entendiendo que es la mejor forma en asignar los recursos, en la práctica, es la mejor forma que tiene EE.UU. para hacer lo que le plazca en el patio trasero y otras regiones del mundo. Simple, si la regla de oro es que manda el que tiene más capital, nadie puede ganarle en esa batalla a EE.UU.. Ni cuando se juega de local.
Como quitar del boxeo las categorías, se manda a pelear a un peso pluma contra un peso pesado, solo con la regla que no se permiten golpes bajos. Sólo juego limpio y que gane el mejor.
En Argentina el modelo económico liberal estalló por los aires en 2001. Si bien se barajó la idea de profundizar el régimen y continuar el desguace del Estado (dolarización), finalmente se optó por volver a que el Estado no solo tenga injerencia en la economía, sino también que deje de privilegiar al capital extranjero, por sobre el nacional.
En 2011 las masivas protestas sociales en Chile exigen un cambio de sistema y no sólo en materia educativa. Justo cuando el cobre alcanza récord histórico, una sociedad que apostó hasta hace semanas al derrame, advierte que ese derrame no llega. Que las desigualdades sociales que se consolidaron, no son el “precio del progreso”, sino la consecuencia de un modelo económico que concentra riqueza.
Limitar las manifestaciones en Chile sólo al un conflicto educativo, es un análisis superficial de los acontecimientos. Cacerolazos en todo el país, manifestaciones multitudinarias mostrando el descontento social ante la situación socioeconómica, huelga general de más de dos días, advierte que los acontecimientos en Chile quizás arrancaron con una demanda educativa pero que se sumaron un sinfín de reclamos sobre un modelo socioeconómico que no da respuesta a amplios sectores de la sociedad, aún en su mejor momento histórico.
Argentina en 1976 arrancó un modelo económico que finalizó en 2001. Chile arrancó el mismo modelo en 1973 y todavía perdura, pero por primera vez en 40 años se advierte un profundo rechazo desde la sociedad ante las promesas incumplidas.
Argentina cuando dejó de lado el modelo liberal, restituyó el poder del estado en la economía para propiciar una mejor distribución de la riqueza. Solo en 8 años, creó 5 millones de puestos de trabajo, sumó 2 millones de jubilados y 4 millones menores de edad. En 8 años Argentina reincorporó a la economía al 25% de la población que el modelo previo había marginado.
En Chile el actual ministro de economía reconoce que la pobreza es, por lo menos, el doble de lo que se reconoce oficialmente.
Chile dispone de los recursos y la oportunidad histórica no sólo otorgar educación universitaria gratuita como en otros países de la región, sino para bajar drásticamente la pobreza. Pero para ello se tiene que optar por dejar el modelo liberal y devolver al Estado el monopolio del cobre.
Hoy sólo el 25% de la producción de cobre en chile es estatal, gracias a pinochet y la concertación. Para peor, Piñera (supuestamente el primer presidente de derecha en democraica) quiere privatizar parte de lo poco que queda en manos del estado.
En la corta pero fructífera presidencia de Allende (1970-1973) no sólo había estatizado el Cobre (en sus papabras: "el sueldo de Chile"), sino también que había asegurado, por medio de la constitución, educación pública universitaria gratuita. Estas medidas no solo le costaron su presidencia, también le costó su vida.
Allende marcó el camino, y si bien Pinochet y la Concertación se encargaron de sepultarlo, hay vientos de cambios en Chile que presagian que su muerte no fue en vano.
Fuerza Chile, la historia nuevamente está en tus manos.
Larry.